III.— AD FONTES
Ad fontes — « a las fuentes ». Bajo esta exigencia, el humanismo naciente quiso reconducir el espíritu hacia las obras fundadoras: recobrar los textos en su forma originaria, remontarse a las lenguas primeras y volver a las fuentes vivas del saber. Erasmo, Valla y los grandes espíritus del Quattrocento hicieron de ello una disciplina: volver al griego, al hebreo y al latín.
OTIUM prolonga este ideal. Los Ad fontes son esas figuras intemporales — filósofos, sabios, artistas — cuya obra es fundadora y que permanecen como interlocutores. Sus textos, su visión del mundo, sus controversias atraviesan el tiempo y siguen nutriendo las reflexiones contemporáneas.
En torno a cada uno de ellos se constituye una constelación viva: los Praeceptor que han trabajado sobre su obra quedan allí referenciados, junto con las Lectio, Agenda y Codex que les están consagrados. Cada Ad fontes enlaza así la fuente primera con los pensadores que prolongan su transmisión.
